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AÑO Y MEDIO DE LA COMISIÓN DE “LA RUEDA”

La “Comisión de la Rueda” de SGAE lleva año y medio retrasando un veredicto. ¿Por qué?

El Grupo de Trabajo de Análisis de Diligencias Previas, más conocido como la “Comisión de la Rueda”, se constituyó el 23 de mayo de 2013. Se dieron un plazo de dos meses para concluir la investigación y sacar unas conclusiones. Después de año y medio, ni una cosa ni la otra. A pesar de que existen numerosos documentos que determinan claramente una serie de infracciones e irregularidades cometidas por 11 socios. Estas malas prácticas van desde registros falsos a duplicidades en los registros, acaparamiento del mercado, etc. En 5 años ingresaron más de 25 millones de euros. Uno de estos socios registro 11.000 obras en 7 años. Y para José Miguel Fernández Sastrón, miembro de la Comisión y vicepresidente de SGAE, y Javier Losada, consejero de pequeño derecho, “no es algo descabellado”.

El Presidente de la SGAE en aquel momento, Antón Reixa, expuso en la primera reunión de esta comisión, que el Consejo de Dirección había aprobado la apertura de diligencias previas contra 11 autores que presuntamente habían intervenido en malas prácticas en televisión. Se trata de casos en los que existe un volumen desproporcionado de registros, en régimen de coautoría. Todo ello surge de una indagación que inició la propia administración de SGAE (los trabajadores) por haber detectado que podría haber indicios reales de falseamiento de autorías, retitulación de obras idénticas y, posiblemente, fraude en arreglos sobre obras de dominio público.

Las actuaciones de esta comisión deberían determinar, con la mayor precisión posible, los hechos susceptibles de sanción y la identificación de la persona o personas que pudieran resultar responsables. Además, los miembros de esta comisión acuerdan que las actuaciones comprobatorias no se dilatarán por espacio de más de dos meses. En relación a esto, El reglamento de SGAE califica como faltas muy graves: dar datos falsos en el registro de cualesquiera obras y participar de forma directa o indirecta en actividades que supongan una defraudación de los derechos de propiedad intelectual.

El Presidente incidió en el hecho de que este conjunto de autores registraron en 2005 un total de 106 obras, y en el periodo que va de 2006 a 2012 registraron 24.281 obras. Este salto es el que llamó la atención de la administración de SGAE. Y, sobre todo, el hecho de que 11 socios, en un periodo de 5 años, hayan incorporado a sus ingresos más de 25 millones de euros, siendo exponencial el crecimiento, tanto de la recaudación como de las obras registradas.

Sin embargo José Miguel Fernández Sastrón no ve nada raro en todo esto y considera que no es “algo descabellado” que un autor registre en 7 años el número de 11.000 obras en el entorno televisivo. Registraron más de cuatro obras cada día y ¿no ve nada raro?. Componen más de cuatro obras cada día, ¿y no resulta descabellado?

Ya en 2010 se detectaron este tipo de usos y se abrieron expedientes disciplinarios, coincidentes con algunos de los socios implicados – incluso uno de los socios entonces expedientados, ocupa en la actualidad un puesto en la Junta Directiva -. Se constató que existían duplicidades en cuanto a títulos registrados y en septiembre de 2011 se acordó la nulidad de esos registros, la retención de los derechos y la vuelta al reparto. Pero parece que no aprendieron y continúan con las mismas malas prácticas. Perdón, exactamente con las mismas, no; han incrementado el número “exponencialmente”.

Otro de los miembros de esta comisión tampoco observa ningún tipo de irregularidad. Se trata de Javier Losada, lugarteniente de José Miguel Fernández Sastrón. ¿Tendrán alguna deficiencia en la vista? ¿Serán miopes? ¿Y si no son miopes, a quién intentan proteger? ¿A la SGAE o a unos pocos infractores? ¿Por qué los intentan proteger?

En Octubre de 2013 la Directora General por entonces, Natalia Garzón, explicó en una de las reuniones de esta comisión, que el trabajo llevado a cabo hasta ese momento se había centrado, fundamentalmente, en la modalidad de Sinfónicos, y que desde la anterior reunión se había concretado aún más el resultado de este trabajo, revisando con esmero todas las obras de Sinfónicos de los socios objeto de estudio detectándose irregularidades claras: obras de Dominio Público registradas sin arreglo y duplicadas en el registro, así como duplicidades de registro en las obras Sinfónicas con arreglo. En las obras Sinfónicas de Dominio Público registradas, además de existir casos en los que existe un comportamiento fraudulento claro, al tratarse de meras fotocopias, se detectaron supuestos de modificaciones de las partituras, a veces, sobrescritas en las partituras originales que, de acuerdo con el peritaje de los técnicos de SGAE, no deberían tener consideración de arreglos. Por último, hay casos de pura transcripción de una partitura original. Y propuso que, una vez detectadas estas irregularidades, independientemente de lo que dictaminasen los expedientes, la “SGAE debía tomar medidas de oficio”. Es decir que se deberían anular los registros y proceder a la recuperación de las cantidades económicas que han generado estas obras. A pesar de ello, Sastrón consideró que aún no estaba lo suficientemente claro. El resto de los miembros de esta Comisión continuó sin tomar medidas.

Y en noviembre de 2013 se abre la caja de Pandora y, por fin, se ponen las cartas encima de la mesa, porque hasta entonces esas reuniones parecían más una partida de póquer que una comisión de investigación. Se producen las primeras dimisiones de esa comisión y varios miembros de la misma acusan directamente a Fernández Sastrón y a Javier Losada de ralentizar la investigación y de estar de parte de los infractores. Alguno afirma sentir vergüenza por la total falta de voluntad por una parte de los miembros de la comisión de que se esclarezcan los hechos, y por los argumentos en que se escudan para protegerla.

Fernández Sastrón y Javier Losada dimiten el día 20 de noviembre indignados por que se cuestiona su honestidad. Por si fuera poco, dos miembros de la Comisión abandonan la reunión alegando compromisos de agenda de última hora y se desconvoca a los socios citados a declarar por falta de quórum.

Semanas más tarde se sustituye a los miembros que han dimitido y la Comisión decide que no hay que seguir investigando, dando por terminado el expediente.

Año y medio después no se ha tomado ningún tipo de decisión al respecto. Los infractores continúan con sus malas prácticas (seamos educados). Fernández Sastrón y Javier Losada siguen defendiéndolos desde dentro. Y el resto, incapaz de tomar decisiones. ¿Son estos los representantes que queremos dentro de la SGAE?.

Por último debemos señalar que, aunque ya se ha creado el Comité Disciplinario para evaluar el expediente y proponer al Consejo de Dirección, conforme al Art.32 de los estatutos, si se debe seguir investigando, si se debe archivarel expediente, o bien formular una Propuesta de Resolución en la que se valore si el tipo de falta cometida es leve, grave o muy grave, es el Consejo de Dirección el que debe acordar la sanción que estime conveniente. Si la falta se considerase muy grave, podría acarrear la pérdida de la condición de miembro de la SGAE y una sanción pecuniaria de hasta 18.000€. Lo que nos preguntamos es si el dinero que han cobrado indebidamente será recuperable y si, en caso de apreciarse indicio de delito, los hechos investigados serán debidamente denunciados o se limitarán a lavar los trapos sucios en casa.

Lo cierto es, que en Febrero se dio por terminada la labor de la Comisión de Diligencias Previas, que sólo se realizaron un centenar de peritajes de las casi mil obras sinfónicas detectadas como sospechosas de ser irregulares, que se despidió a los responsables de realizar los peritajes de esas obras, que nunca se investigaron las casi veinticinco mil obras de música pop y fondos musicales, y que, ocho meses después, SGAE no tiene preparados los informes para que sean evaluados por el Comité Disciplinario.

En definitiva, todo lo relativo a la “Rueda” sigue paralizado.

¿Por qué?

Coalición Autoral, 16 de Octubre de 2014.

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