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CAPÍTULO I: SGAE: ayer y hoy

Capítulo I: SGAE: ayer y hoy

SGAE se crea en 1899 por un motivo tan simple como éste: un grupo de Autores decide que es más barato contratar a unas personas agrupadas en una sociedad (yo eliminaría esto para hacer más comprensible el texto, vamos que los que se agrupan son los autores no los contratados ¿no? o decirlo de otra forma), para ir a cobrar por el uso de sus obras en cualquier lugar, que no ir cada uno de ellos a realizar el cobro a esos sitios: ese organismo es SGAE y los que realizan los cobros, son sus empleados, cuya remuneración sale de unos porcentajes del dinero cobrado de los autores: simple y efectivo.

¿Porqué existen hoy unos autores que bajo el nombre de CoA se empeñan en querer cambiar a los miembros de la Junta Directiva actual?

RESPUESTA:

-¿Para qué sirve la Junta Directiva sabiendo que en realidad son los técnicos empleados de SGAE los que hacen la labor del cobro de los derechos, labor fundamental y casi única de la sociedad SGAE? La única razón de existencia de la Junta es vigilar que esta estructura técnica no se desvíe de este cometido en base al viejo refrán de “el ojo del amo engorda el caballo”.

-El gran crecimiento que ha tenido ese grupo que creó SGAE, nos ha llevado a la realidad de que existen clanes dentro del gran colectivo de autores miembros de SGAE que tienen intereses particulares que desgraciadamente NO coinciden con los intereses de la generalidad. El más flagrante ejemplo de esto es el caso de los que hoy en día llamamos “ la rueda” y que son los sucesores modernizados de “los Tupamaros de SGAE”.

-Este grupo NO necesita a SGAE para ir a cobrar a La Coruña o a New York, necesita a SGAE como excusa para cobrar cifras millonarias a unas pocas televisiones, por unos servicios particulares y sólo relacionados de lejos con la labor creativa, . Si no existiera SGAE, las cuantías de cobro por los servicios que ellos hacen a estas televisiones distarían muchísimo de las que actualmente reciben.

-La gravedad de este hecho, distorsionador de la “razón de ser” de la existencia de SGAE no es nada comparada con el hecho de que este grupo, que ha logrado ocupar una serie de puestos bien coordinados en la Junta Directiva usando las rendijas y fallas de la democracia, y turbias negociaciones cortoplacistas con otros junteros con intereses personales o sin las ideas demasiado claras, ha logrado tomar las riendas de SGAE y dirigirla hacia el objetivo de sus intereses, dejando de lado las generales del colectivo autoral. Ya como objetivo final, su pretensión actual consiste en tratar de perpetuarse en el poder para que así nadie pueda tocar su, por ellos mismos llamado “modelo de negocio”.

CONCLUSION: la única forma de volver a tener la SGAE que los autores construimos es, que tomando conciencia del problema el colectivo autoral en su exacta dimensión, convocar unas elecciones para así poder nombrar una nueva Junta Directiva cuya única intención y objetivo sea vigilar los intereses del colectivo autoral y anular las de cualquier individualidad que interfiera en ese objetivo.

Si cada uno de nosotros no hacemos lo mínimo que está en nuestras manos por cuidar el funcionamiento de nuestra “maquinaria de cobro” de nuestro sustento, no tendremos el más mínimo derecho a quejarnos de lo que ocurra en el futuro y seremos responsables directos de ello, aparte de merecedores de cualquiera de los males venideros.

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