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CARTA DE ANTON REIXA, 21 de mayo de 2015

Publicamos la carta que nos envío Anton Reixa a la pasada Asamblea General de CoA, que estimó conveniente hacer pública en nuestra web.   Carta de Anton Reixa   Compañer@s, no puedo asistir a la reunión del jueves. Os agradezco si le dáis curso a este escrito. Creo también que se debería tratar la lentitud …

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Publicamos la carta que nos envío Anton Reixa a la pasada Asamblea General de CoA, que estimó conveniente hacer pública en nuestra web.

 

Carta de Anton Reixa

 

Compañer@s, no puedo asistir a la reunión del jueves. Os agradezco si le dáis curso a este escrito.

Creo también que se debería tratar la lentitud judicial, tanto en lo que afecta a la Operación Saga como a nuestra denuncia contra la “rueda”. Siguen impunes la rueda y los trapicheos de Arteria y salen ahora flecos anecdóticos o irrelevantes que, aunque no eximan de responsabilidad al pillo Ramoncín están muy lejos de desbloquear la parte sustancial de la estafa.

Mucha suerte. A vuestra disposición. Un abrazo

 

ASAMBLEA CoA, 21 mayo, 2015

Amigas e amigos de CoA, no me resulta posible estar con vosotros por problemas de agenda profesional, pero agradezco que Patacho Recio dé lectura a este mensaje.

Después de las últimas elecciones en SGAE, creo que es útil que, por una parte, hagamos una reflexión autocrítica admitiendo que la baja participación de los autores y nuestra poca capacidad de movilización es la causa de la perpetuación en la directiva de los representantes de la fraudulenta “rueda” y de los incapaces que siguen desgobernando la Junta. Por otra parte, se impone la valoración crítica de que más que posiblemente estemos en peor situación. Ahora tenemos dos “ruedas”, la rueda de la música nocturna que ya conocíamos y la nueva rueda de los adictos a la dieta, el cargo y la remuneración extraordinaria. Con todo, es posible que haya excepciones o que no se les pueda negar la legitimidad de sus votos y votantes, tampoco sabemos lo que podría ocurrir con un sistema de ponderación de voto más racional, pero lo que está en juego es la representación de los miles de creadores que no votan, hastiados de la endogamia estéril de la entidad y de su negativa acción para la justa defensa del derecho de autor.

No podemos dejar que el futuro del salario social de los creadores esté condicionado a la errática evolución de una institución que ya nos ha enseñado reiteradamente lo peor de sí misma. Debemos construír desde ya el futuro. Y el futuro de la actual SGAE es muy poco recomendable.

En el mes de junio se volverá a tensionar la situación con la asamblea general y la imprescindible aprobación de las cuentas 2013 y 2014 y no se trata de una discusión ordenancista de si la aprobación debe ser por mayoría simple o cualificada. El problema es que las cuentas 2013 siguen siendo irregulares porque no registran las constatables malas prácticas administrativas de la directora general de la época y, sobre todo, porque siguen validando un fraudulento reparto extraordinario que viola la soberanía de la asamblea general.

Por sí esto fuese poco, en los próximos meses de desencadenarán las acciones judiciales derivadas directamente de la demanda ante la Fiscalía Anticorrupción presentada por un buen número de miembros de CoA contra el fraude autoral de la “rueda”. Es obsceno y grotesco que la misma documentación que fue presentada ante el Consejo en marzo de 2013 no haya tenido internamente consecuencia alguna para los defraudadores, mientras que la Unidad de Propiedad Intelectual de la Policía y la fiscalía llevan meses con una intensa investigación basándose en esos mismos datos.

En términos económicos, y aún con la incompleta y tardía reforma de las valoraciones de las franjas horarias, esta inacción contra la rueda sigue engordando un fraude anual de no menos de 50 mills. € (desde 2013 esto nos ha costado a los autores “sanos” 150 mills. €). En términos políticos, demuestra la falta de conocimiento, coraje ético y eficiencia de las mayorías que han dominado la anterior junta y la actual. Fueron y son capaces de activar mayorías para quitar y poner presidentes o para formular cuentas irregulares e inaprobables, pero no son capaces de ser contundentes en laminar el gran fraude de la “rueda”.

Pero hablemos de futuro y diagnostiquemos el presente. Somos creadores y os pido el artificial esfuerzo de imaginar que no se dirige a vosotros un “resentido” expresidente de SGAE, sino un creador que recauda por artes escénicas, por audiovisual y por música.

Como creador de artes escénicas no me es imprescindible que exista una entidad de gestión colectiva para recaudar estos ingresos. De hecho, en buena parte del mundo no existen entidades de gestión colectiva de los derechos derivados de las artes escénicas pero sí gestión directa y agencias específicas. Trabajemos, pues, los “escénicos” de CoA en promover una agencia eficiente para la gestión de nuestro trabajo autoral.

Como creador audiovisual, dispongo de una estructura como DAMA para gestionar mis derechos. Nos consta la transparencia de DAMA, pero no tanto su capacidad para poder administrar un número significativo de nuevas adhesiones. Profundicemos colegiadamente los “audiovisuales” de CoA en el diálogo con DAMA y en testar su robustez y eficacia orgánica. Juntos como una entidad única, separados en entidades diferentes pero sanas o hipotéticamente reunidos en una SGAE higienizada tenemos mucho que compartir para la defensa del derecho de autor audiovisual.

Como creador musical, sin embargo, hay una evidente avería en el sistema, si no continúo en la monopolística SGAE no dispongo de ninguna otra estructura alternativa para gestionar mis derechos. Y esto me iguala a los usuarios de música: si quieren cumplir con los deberes que marca la legislación de Propiedad Intelectual en cuanto a música no tienen otro remedio que pagarle a un monopolio poco transparente, que registra y reparte de forma fraudulenta y que se dirige a los usuarios no como un servicio, sino como si cada ciudadano o empresa que utilizan nuestro repertorio musical fuesen verdaderos delincuentes en potencia. Creo que es urgente la comparecencia de un grupo significativo de músicos, de CoA o no, que evidencien este déficit de representación y gestión de los derechos de autor de la música ante la opinión pública y que emplacen a la administración del estado a supervisar y garantizar la pluralidad y transparencia en la gestión autoral de la música. Y no se nos ocurre otra herramienta mejor que el hecho de que los ministerios correspondientes exijan y controlen la existencia y funcionamiento de la   “ventana única” de recaudación, claramente beneficiosa para usuarios y creadores.

Pero sí hay dos cosas que podemos hacer desde ya y colectivamente para construír ese futuro. Una, y muy importante, retirarle a SGAE el mandato para gestionar la modalidad digital de la explotación de nuestro repertorio. La otra, y no menos importante, evolucionar hacia una plataforma gremial o, en cierto modo, sindical, que interlocute con el próximo gobierno los cambios inaplazables que queremos que contemple la próxima ley de Propiedad Intelectual y que vaya diseñando las líneas maestras de la entidad que queremos que nos represente. Una entidad transparente, democrática y representativa, liberada del insoportable pasivo financiero de la actual SGAE, ni megalómana ni hipertrofiada, humilde pero eficaz, más barata (el descuento de administración no debería superar el 10 %), eficiente en el entorno digital, solidaria y asistencial, impermeable a la generación de castas de cargos electos, que negocie tarifas por uso y no licencias universales con las cadenas de TV para extirpar el fraude de la “rueda”, que mida digitalmente la utilización real del repertorio y no por inefables sondeos y que permita a los creadores discriminar los usos y ámbitos libres para su repertorio y los de pago obligatorio

Creo que esto es lo fundamental. Adicionalmente, se propone en esta asamblea consensuar un criterio común sobre la posición de CoA ante la asamblea general de SGAE de junio. Aunque las intrigas internas ya comienzan a ser residuales en nuestra acción, mi posición es rechazar las cuentas y la gestión. Sé que algunos pretenden separar la gestión de las cuentas. En una entidad de carácter económico el balance y la cuenta de resultados expresan en cifras la coherencia de la gestión societaria.

Para remover presidentes y juntas existen ya, y se deben implementar más aún, otras vías de revocabilidad de cargos directivos

Y ahora si, si que me dirijo a todas y todos desde la amargura de ser un jodido expresidente de la “puta SGAE”. Gracias, gracias, gracias, CoA. Habéis mantenido activa la defensa de la dignidad autoral y del sentido común. Hemos perdido unas elecciones a la decadente SGAE, pero no podemos ni debemos perder el futuro de la gestión sana, eficiente, decente y solidaria del derecho de autor. Como siempre, ¡Larga Vida Al Derecho De Autor!

 

 

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