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El día que la SGAE decidió acabar con Teddy

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ASÍ SE DECIDIÓ LA IMPUGNACIÓN DE LA PENSIÓN DE BAUTISTA

 En junio de 2012 la cúpula de la entidad decide congelar el pago de su póliza de seguro por “imperativo moral”. El expresidente ganó la causa y cobra más de 26.000 euros al mes de pensión

Es raro ver el nombre de Eduardo Teddy Bautista en las actas de los órganos ejecutivos de la SGAE tras la Operación Saga. En las de los años 2012 y 2013 a las que ha tenido acceso El Confidencial, el expresidente de la entidad de gestión sólo se menciona –y en contadas ocasiones- para hacer referencia a una “desastrosa” herencia recibida. La política y sus herencias están en todas partes.

De pope de la entidad a persona non grata, detención e imputación mediante. Así es la historia de Bautista en la SGAE pero no fue hasta que Antón Reixa llegó a la presidencia de la sociedad cuando se le puso en la diana. Fue él quien impulsó la impugnación de su pensión mensual de 26.269 euros de carácter vitalicia, aprobada por la SGAE en 1998 y que no consiguió la sociedad.

La Junta Directiva está moralmente obligada a dar ese paso ya que el señor Bautista ha dejado a la SGAE en la lamentable situación en la que se encuentra en este momentos.

Fue el 14 de junio de 2012 en el Consejo de Dirección de la SGAE. “Ha intentado lesionar de forma consciente, deliberada y extralimitada a esta sociedad”, decía Álvaro de Torres sobre Teddy. Los 14 miembros de la cúpula de la entidad de gestión debaten sobre la conveniencia o no de apoyar la medida de Reixa. De Torres asegura que está a favor de la carta enviada un mes antes a Vidacaixa (aseguradora de La Caixa donde está contratada la pensión de Bautista) para que rescate la póliza de seguro.

Vota a favor a pesar de que “estaría tentado a respetar, por un principio de buena fe, el acuerdo de retiro adoptado por los vicepresidentes o la Junta Directiva en 1998” pero no lo hará, prosigue. “El señor Bautista ha traicionado este principio dimitiendo, retractándose posteriormente, denunciando a la SGAE [por despido improcedente] y reclamando 1.800.000 euros. En ese momento se rompe el principio de buena fe entre empleador y empleado”.

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Imagen del juicio contra Eduardo Bautista que interpuso el arquitecto Santiago Fajardo por supuesta intromisión en el derecho al honor (Efe)

Torres da en su discurso con una de las claves de la negociación de la póliza de Teddy: cómo se firmó. La Junta Directiva negoció el contrato en su momento a través de los vicepresidentes para “salvaguardar su confidencialidad” y nunca se le informó, garantizan en una junta en junio de 2012.

“La Junta Directiva está moralmente obligada a dar ese paso ya que el señor Bautista ha dejado a la SGAE en la lamentable situación en la que se encuentra en este momentos”, añade Carlos Martínez. “Se debe intentar recuperar de cualquier forma todo lo que se pueda recomponer a la SGAE”, remacha para asegurar que “se siente engañado”. “Se ha llevado a la SGAE a una situación límite y se siente legitimado para tomar esta decisión”.

“La decisión ha sido tomada sobre la base de un informe jurídico externo y no prejuzga la inocencia o culpabilidad del señor Bautista en la Operación Saga”

Sorprendentemente sólo se opone José Miguel Fernández Sastrón a pesar de considerar la demanda por despido improcedente, que fue desestimada por la justicia, “una actuación deleznable”. Expone que si Bautista resultara culpable del Caso Saga “se debería actuar judicialmente contra él, sin embargo, no existiendo una declaración de culpabilidad previa, este Consejo de Dirección no tiene capacidad moral para cuestionar una pensión que, en su momento, fue aprobada por la Junta Directiva. No se puede declarar culpable al señor Bautista antes de que lo haga un tribunal”.

Días más tarde, en la Junta Directiva del 26 de junio de 2012, Reixa informa del acuerdo de impugnación definiéndolo como “un imperativo moral”. Explica que si es favorable, el dinero se destinara a fondos propios de la sociedad y la cantidad derivada de los intereses, a la previsión social. Cantidades que nunca llegaron a las arcas de SGAE ya que el Juzgado de Primera Instancia nº 9 de Madrid falló a favor de Teddy Bautista.

La decisión, añade el entonces presidente, “ha sido tomada sobre la base de un informe jurídico externo y no prejuzga la inocencia o culpabilidad del señor Bautista en la Operación Saga”. Lo que sí deja claro Reixa es que es la respuesta que debe dar la SGAE como consecuencia del fuego de demandas abierto por Teddy tras su dimisión.

“Se basa asimismo en la jurisprudencia creada por el resultado de la demanda interpuesta por el señor Bautista a la SGAE por despido improcedente y por la que reclamaba a la sociedad una cifra altísima de indemnización. Se pedirá que el importe acumulado de este plan privado de pensiones, tres millones de euros más intereses, sea rescatado y restituido a SGAE. Todo ello independientemente de que el señor Bautista pueda tomar las medidas legales que considere oportunas”, recoge el acta de sus palabras. Y poco después, en noviembre, asegura que  “se están llevando gestiones institucionales en La Caixa para tratar de suavizar esta cuestión”.

Bautista no aparece más en un año de actos salvo para explicar que el juicio había sido señalado para el 25 de marzo de 2014. En abril del año pasado se conoció una sentencia que dudaba de las redes de influencia del expresidente para conseguir tan favorable plan de pensiones. El juez afirma que Bautista en calidad de presidente del Consejo de Direcicón “no determinaba el control y la voluntad de los integrantes” aunque eligiera a 12 de sus 38 miembros. Asegura que firmaron con libertad el contrato y la póliza de seguros y, por tanto, el “imperativo moral” es pagar lo firmado.

“Estas pretensiones sociales [recogidas en el contratro mercantil suscrito entre la SGAE y su entonces presidente] pudieron suponer un coste económico considerable para la SGAE, pero fue voluntariamente aceptado, documentado, fiscalizado y con dictámenes jurídicos que no pueden hacernos pensar que el consentimiento de 38 miebros ‘ilustres’ (sic) estuviera viciado”, recogió la sentencia.

 

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