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En respuesta a AnA

Otra vez a vueltas con las medias verdades

Es muy ilustrativa la lectura que hacen del artículo de eldiario.es en la página de los Autores no Alineados, lectura, por cierto, bastante alineada. Tras la defensa numantina que encierra el tono general de sus comentarios, se ocultan verdaderas piruetas para distorsionar tanto el artículo como la realidad. No aparece por ningún sitio, por ejemplo, referencia alguna al tanto por ciento de share que tienen los programas nocturnos (0,5%) y lo que ingresan por ello de los pagos de las tvs a Sgae (el 47,41%). Parece que estos dos datos es mejor ocultarlos, no sea que el colectivo autoral (los no alineados de verdad) se haga  preguntas incómodas. Tampoco hay ninguna referencia al contenido de la demanda, intentando aparentar que va dirigida contra todos aquellos que tienen intereses en estos programas. Parece mentira que, tras alardear con frecuencia en sus informes, de su capacidad para analizar en profundidad cualquier cuestión relacionada con el mundo Sgae, estos señores de AnA lleguen a este asunto y pierdan el norte con tanta facilidad.

Vamos a ayudarles a que distingan lo fundamental de la demanda. Como bien dice el artículo de Nacho Escolar, se ha detectado un número considerable de obras registradas como sinfónicas y aparentemente basadas en piezas en dominio público, que no son más que las originales sin ninguna modificación, ni en la pieza ni en la instrumentación. Estas obras y sus registros están al alcance de cualquiera pues, no solo han aparecido en emisiones de horarios nocturnos, sino que ¡están colgadas en youtube! – dando prueba además, de la impunidad de la que alardean algunos protagonistas de este asunto -. Detrás de estos registros parece que se encuentra una práctica de engaño a jóvenes intérpretes, a los que, bajo la promesa de la promoción que una aparición en televisión aportará a su incipiente carrera, se les utiliza registrando de forma disimulada sus interpretaciones de repertorio clásico a nombre de terceros, con la única intención de obtener pingües ganancias en derechos de autor. Con lo que, yendo al quid de la cuestión, si la Sgae da por buenos esos registros, a partir de ahora deberá reclamar toda interpretación que se haga en cualquier parte del mundo de estas piezas de Chopin, Debussy, Beethoven, etc, pues según sus datos, esas obras (en sus versiones originales), ahora pertenecen a autores actuales. El absurdo está servido. Como, por otra parte, se ha comprobado que cualquier intento de investigación desde dentro de Sgae sobre ésta y otras cuestiones relacionadas, ha sido frenado, cuando no paralizado, desde la propia Directiva, hemos decidido intervenir antes de que el tema transcienda a nivel mundial y nuestra Sociedad se convierta en el hazmerreír del resto de asociaciones autorales.

Esperamos que esta aclaración sirva para que los personajes que se ocultan detrás de los seudónimos Clarín, Telón y Claqueta, puedan informar con mayor rigor a sus seguidores. Aprovechamos también para recomendar al señor Telón, si nos lee – esperamos que sí -,  que deje de jugar a satisfacer sus ambiciones y se dedique a aquello para lo que se le ha elegido, no es elegante utilizar el anonimato para hacerse panegíricos personales.

Y no queremos despedirnos sin recomendarles un tema para un próximo artículo “Las Editoriales… de las TVs”  (¿se atreverán desde AnA a tratarlo con rigurosidad?)

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