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Test de Estrés CoA a las Televisiones

Test de Estrés CoA a las Televisiones

   En este complejo “affaire” de la música en los “nocturnos televisivos”, los socios nos encontramos con dos posturas contrapuestas, por un lado, la de los que lo consideran un delito o por lo menos lo ven rayando la legalidad, aunque siempre fuera de lo ético, y por otro lado, la de los que lo valoran y defienden, considerándolo un negocio como otro cualquiera. De facto, los que respaldan cada una de estas posturas, pertenecen a uno u otro escalón de la pirámide que genera el “beneficio nocturno”, en cuya base, lógicamente, están los que su beneficio es Cero.

  Pero en este artículo no vamos a incidir en el asunto desde el punto de vista del Autor, sino desde el de las propias televisiones, analizando qué tiene que ver cada una de ellas con los anteriormente citados “intereses de grupos” y sus posibles infracciones de la ley y/o del reglamento y normativa de SGAE.

   Antes de entrar en materia, nos gustaría recordar un proyecto que, con el objetivo de poner un poco de orden en este complicado asunto, se intentó poner en marcha desde Fundación SGAE en 2011. Se trataba de una herramienta Web con concepto “Market Place”, que, coordinando Arteria y AIE y organizando de forma inteligente sus “recursos”, pretendía beneficiar a una grandísima parte del colectivo autoral, tanto a los que, o bien estaban en el tramo final de sus “carreras de cualquier tipo de éxito”, habiendo demostrado ya, con creces, el valor añadido por ellos al crecimiento de SGAE, o bien estaban empezando y había que apoyarlos, dado que eran la nueva savia que SGAE iba a necesitar en un futuro cercano para su mantenimiento.

Este proyecto estuvo vivo hasta que entró la actual Junta Directiva  y lo “ninguneo”, dejándolo morir. El proyecto se llamaba PROAUTOR.

 Pero volvamos a las editoriales televisivas. Arranquemos primero con las públicas: la 1, la 2 y las Autonómicas.

Resulta realmente curioso ver como las televisiones públicas que, a diferencia de las privadas, contemplan en sus estatutos la obligatoriedad de apoyar los valores culturales y sociales, son precisamente las que en mayor medida, se hallan alineadas y en reiterados negocios con los personajes sobre los que penden mas sospechas de ilegalidad. Este hecho se da con especial relevancia en el Ente Público Radiotelevisión Española.

  No tenemos un examen exaustivo de la Autonómicas, pero por los datos de que disponemos, parece ser que existen diferencias de “estilo de negocio”, también entre ellas.

  Telecinco  pionera de este negocio, lo fue también en el estilo: “me voy a quedar con todo, y voy a hacer producciones a costa del porcentaje de los Autores”. Así sucedió durante unos años pero nos ha llegado la grata sorpresa, que, tras haber llegado información a la cúpula de dirección sobre este tipo de “negocios”, contrataron una Auditoría y se despidió a un cargo intermedio por razones obvias que ya algunos sospechaban. Hasta donde sabemos están tratando de hacerlo “bien”,….¿lo conseguirán?.

   El grupo Atresmedia, por otro lado, ha sido uno de los que más dinero han repartido a los Autores sin que se les conozca ninguna mala praxis. Aunque si bien, nunca llegaron al extremo de las tesis de PROAUTOR en su concepto de “lluvia fina” sobre el colectivo autoral, si hay que reconocerles que su elenco de compositores ha sido el más amplio de todo el grupo televisivo teniendo sus puertas abiertas al autor medio y, lo más importante, han sabido esquivar las malas mañas de esos “cuatro autores-Intermediarios” que tanto daño han hecho a los bolsillos y a la moral de los Autores.

    Este mini análisis-reflexión puede abrir un interesante debate sobre el futuro del negocio musical que durante los años 60 al 2.000 fue liderado por una industria discográfica que tras el desplome de estos últimos 12 años a pasado a ser “artesanía discográfica” con una extrema polarización de rendimientos económicos en cuatro artistas, quedando el tejido industrial,-(compositores, músicos, productores, estudios,etc,etc)-, completamente abandonado y empobrecido.

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